jueves, 2 de diciembre de 2010

CONCLUSIÓN

Demostré que el hombre es libre a medida en el que él controla lo que piensa y él decide cómo actuar. Las normas y reglas no hacen al hombre menos libre, al contrario son necesarias para que esta libertad de la cual gozamos los humanos no caiga en “libertinaje”. Dios nos dio a diferencia de los demás seres de su creación, libertad y voluntad que permite que tomemos nuestras propias decisiones y además tengamos la capacidad de amar.

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